miércoles, 16 de abril de 2008
otoño presagio del invierno
El sabor del otoño en una taza de café me recuerda una flor marchita que usaba de señalador en un viejo libro de poesía que vos escuchabas desde lejos cuando yo leía, no era la voz del viento, era yo desde el abismo susurrando a tus oídos, era tu piel escuchando el frío del invierno furtivo con fauces voraces que deseaban tu carne y tu sangre, y con sus manos desnudaban el alma que tenias olvidada, si, tu alma.-
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