lunes, 31 de marzo de 2008

Sin lágrimas, ni sangre en tu regazo como río de pétalos olvidados, bajo un cielo sin estrellas inalcanzables, nadie me espera en la feliz entrada de su casa un día de lluvia donde camino sin paraguas, donde las gotas no caen, quedan estáticas porque vos paraste el mundo, amada mía que no existes, las libélulas a tu alrededor danzan después del beso que no me diste, pero se filtra tu esencia en esa grieta que hay en mi corazón como recuerdos que son brazas de un camino que lleva al cielo, el abismo en le medio es un detalle que pensé mil veces y mil veces se me olvidó.-

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